6 DE FEBRERO:
DIA INTERNACIONAL CONTRA LA
MUTILACION GENITAL FEMENINA
La
mutilación genital femenina (MGF) es una práctica que implica la alteración o
lesión de los genitales femeninos por motivos no médicos y está reconocida
internacionalmente como una violación grave de los derechos humanos,
la salud y la integridad de las mujeres y las niñas: afectando directamente
a su salud física, sexual, reproductiva y psicológica, perpetuando las
desigualdades de género.
Más de 200
millones de niñas y mujeres han sufrido mutilación genital femenina. Este año,
casi 4,4 millones de niñas correrán el riesgo de sufrir esta práctica nociva;
lo que equivale a más de 12.000 casos diarios.
En un
reciente estudio publicado en la revista Atención Primaria (Abordaje de la
salud mental del migrante y de la mutilación genital femenina en Atención
Primaria), se analizan dos problemas de salud que, a primera vista, podrían
parecer desconectados: la salud mental (SM) y la mutilación genital femenina
(MGF). Sin embargo, como revela la investigación, ambos comparten puntos en
común, especialmente en el contexto de la Atención Primaria, que exige una
aproximación sensible y culturalmente adecuada para abordar de manera efectiva
estas problemáticas en los y las pacientes migrantes.
Uno de los
aspectos más destacados del artículo es la identificación de los factores
comunes entre la salud mental y la mutilación genital femenina. Ambas
son condiciones que no tienen un origen biológico exclusivamente, sino que
están profundamente influenciadas por factores psicosociales y culturales. En
el caso de la migración, las circunstancias de vida previas y actuales (como la
ruta migratoria, la adaptación al nuevo entorno y las dificultades sociales)
juegan un papel crucial en la salud mental de las pacientes. De manera similar,
la MGF tiene sus raíces en tradiciones culturales específicas, muchas veces
perpetuadas por creencias erróneas sobre la higiene, la pureza y el paso a la
adultez de las mujeres.
Una de las
principales lecciones que se extraen del artículo es la necesidad de un
abordaje culturalmente competente y respetuoso. La salud mental y la
MGF requieren una exploración sensible que permita crear un clima de confianza
entre el profesional sanitario y la persona. Es fundamental que los
profesionales de AP se capaciten en técnicas de comunicación que fomenten la
apertura y la comprensión, evitando los prejuicios y el juicio moral.
El uso de mediadores culturales o intérpretes capacitados en el marco de la
atención sanitaria es una herramienta crucial para superar las barreras
lingüísticas y culturales, permitiendo una mejor comprensión de las
circunstancias y necesidades de las personas migrantes.
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