Desde nuestro grupo de apoyo mutuo de mujeres, hemos
desarrollado una actividad muy especial: crear y dar voz a nuestros propios
testimonios.
Cada una de las participantes ha trabajado su historia
personal, poniendo palabras a su experiencia de vida y también a lo que ha
significado vivirlos siendo mujer.
Porque la salud mental no se vive igual para todas. Porque el
estigma se cruza con los mandatos de género, con la culpa, con el silencio, con
la sobrecarga y, muchas veces, con la soledad.
Este proceso no ha sido solo un ejercicio narrativo. Ha sido
un espacio de escucha, de respeto y de valentía. Un espacio donde cada historia
ha sido acogida sin juicio y donde la vulnerabilidad se ha convertido en fuerza
colectiva.
Hoy compartimos los testimonios compartidos por estas mujeres
como un acto de visibilización y de reivindicación. Visibilizar la salud
mental. Visibilizar las experiencias de las mujeres. Visibilizar que detrás de
cada diagnóstico hay una persona, una trayectoria y una lucha.
Agradecemos profundamente la generosidad de quienes han decidido aportar su granito de arena.
Porque cuando una mujer habla, abre camino para muchas más.
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